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24 LETRAS X SEGUNDO

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CINE, LITERATURA, ARTE, SOCIEDAD Y CULTURA

AJUSTE DE CUENTAS ( taller de literatura)*

01 11/05
Etiquetado con: tirant, lo, blanc

* Este texto fue trabajado en el taller de literatura TIRANT LO BLANC de Laura Elenes. El ejercicio consistía en escribir un texto policíaco con tres finales diferentes. ESCRIBE TU COMENTARIO SOBRE CUAL FINAL TE GUSTA MÁS.

La noche que decidí asesinar a mi marido estaba con su amante. Me encontraba en la sala de la casa, solitaria y fría como nuestro matrimonio, por las bocinas del moderno aparato de sonido, escuchaba las notas de una melodía de la época del swing, y mientras me servía otra copa de coñac la idea vino a mi mente.
Hace tiempo que nuestro matrimonio no funciona, a ninguno de los dos nos preocupa, pues cada quien hace lo que le viene en gana. Sin embargo, un anónimo me alertó de una mujer en la vida de mi esposo y cuya relación era algo más que la típica infidelidad masculina.
Contraté a un detective privado para confirmar la relación y después de varias semanas y mucho dinero, me entregó un informe con grabaciones y fotografías que no dejaban lugar a dudas; pensaba divorciarse y casarse con esa mujer.
Sentada en el largo sofá de la sala, volví a mirar las fotos que tenía esparcidas frente a mí. Laura era una jovencita, la verdad bastante escuálida, secretaria en la empresa de la familia, a juzgar por las fotos y videos, se veían frecuentemente y él la colmaba de atenciones tales como flores, regalos o cenas en lugares elegantes y discretos. Seguramente el anónimo era de alguna otra mujer desplazada en las atenciones amatorias. Pero eso era lo de menos.
Una cosa es que le aguante a sus mujeres y otra muy distinta que me deje por una de ellas. La empresa se encontraba en muy mala situación financiera cuando nos casamos y el dinero que la rescató, vino de la herencia paterna y una babosa secretaria no va a disfrutar de ello a mi costa.
A la mañana siguiente me encontré con Roberto, un antiguo novio de juventud, y que después de varios intentos fallidos, ahora nos relacionábamos finalmente. Como les dije antes, existía un acuerdo, singular dirán algunos, sobre como llevar nuestro matrimonio. Pero en esta ocasión él se pasaba de la raya y había que poner un alto a sus intenciones. Entre ambos planeamos como matarlo, además después podríamos arreglar nuestra situación, o quizá no, bueno, ya el tiempo lo dirá una vez cumplido nuestro plan.
Noches después, llamé alarmada a mi esposo, para encontrarnos en el estacionamiento de un hotel, habían querido asaltarme, le dije, y me encontraba muy alterada para manejar, que viniera para llevarme a casa.
Roberto se encontraba escondido en la parte trasera de la camioneta, al llegar mi marido, se puso al volante y partimos. A todas luces se veía molesto, seguramente le habíamos impedido estar con su mujercita, por ello no se dio cuenta cuando Roberto se incorporó y le apuntó con la pistola. La cara que puso aún la disfruto, le ordenamos tomar la carretera libre a Cuernavaca y durante el recorrido no paró de insultarnos. Cuando llegamos a una desviación, nos bajamos y entonces se ablandó, pidió perdón y juró que nunca más me sería infiel. Pobre infeliz, que clase de matrimonio sería entonces, ni pensarlo, estaría todo el tiempo en casa, no podría soportarlo. Después que se lo dije, Roberto me pasó la pistola con silenciador que habíamos conseguido. Bueno, el tener dinero sirve para muchas cosas, ¿no creen?

#1.- Le disparé tres tiros, como la canción, y después partimos de regreso a la ciudad. Esa noche Roberto durmió en mi casa y no me lo van a creer, pero hicimos el amor de una manera salvaje. Como nunca. La velada había que aprovecharla, pues mañana denunciaría la desaparición y por un tiempo sería mejor no vernos.
Ahora Roberto me besa otra vez, y me pregunta que pienso, en nada, contesto, tan solo escucho la música de swing que viene desde la solitaria y fría sala de la casa.
#2.- Le disparé a mi esposo quien se agarró el estómago ante el impacto, me miró sorprendido, le apunté al corazón y disparé una vez más. Se quedó tirado sin moverse.
Roberto me dijo que había que irse cuanto antes, le dije que se quedara donde estaba, alcé la pistola y le apunté, antes de matarlo le expliqué por qué lo hacía, me pareció que se lo merecía. Lo mejor era no tener testigos le dije. Y le disparé también.
#3.- Alzo la pistola, le apunto, en esos momentos agarra valor y me llena de insultos, jalo del gatillo… y solo se oye un ruido sordo de click, Roberto me mira sorprendido y grita ¡dispara otra vez! Vuelvo a jalar del gatillo pero la pistola está trabada, Roberto me la quita de las manos y trata de disparar, esto lo aprovecha mi marido y se abalanza sobre Roberto, pelean por la posesión del arma mientras ruedan furiosamente, de pronto un disparo sordo se escucha en la oscuridad de la noche.
Roberto queda tendido y mi esposo se incorpora con el arma en la mano, le gana la risa mientras apunta hacia mí, asustada levanto los brazos y entonces dispara. El impacto me lanza hacia atrás y todo parecer suceder lentamente, se me cierran los ojos.
Ahora veo todo negro, escucho el viento y un auto que se aleja, mis piernas tiemblan sin control, me parece escuchar una música de swing que viene de lejos, de un lugar frío y solitario.

Comentarios

Me gusta el final num 3 para darle màs drama y porque parece una conclusiòn màs justa.

Marcela | 01-11-2005 21:19:30

Me quedo con el primer final, porque es más sintético, más contundente y hasta más cínico.
Por lo demás, me gustó mucho tu blog. Gracias por haberme pasado el dato.
Saludos desde Argentina.

Hermana Lumière | 02-11-2005 14:46:29

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