CINE, LITERATURA, ARTE, SOCIEDAD Y CULTURA
De películas, paisajes y puertos...
El mundo pasa entre la cortina del camión. Voy a bordo de una unidad cómodamente sentado, solo se escucha el ronroneo del motor y la plática de unas señoras en la parte de atrás. Frente mí las imágenes silenciosas de una película del maestro Clint Eastwood;"un mundo aparte", sin duda la mejor película de Kevin Kostner como actor.
Casi todos los pasajeros llevan las cortinas corridas y una tenue luz de la mañana se filtra por la tela, yo atisbo entre ella y el paisaje de la provincia mexicana no deja de maravillarme.
Me dirijo al puerto de Veracruz a sudar los humores de la capital mexicana, me esperan ya en el puerto mis hermanas y mi hermano para saludarnos y pasar una horas en familia. Como muchas familias mexicanas estamos "regados" por todo el territorio nacional; dos hermanos en el D. F., dos hermanas en Monterrey, y dos hermanas y un hermano en el puerto al que me dirijo. Me adelanto a mi mujer y su hija, que me alcanzarán mañana para pasar un fin de semana en la playa.
Unas revistas, un libro y algo de música hacen más relajado el viaje hacia el mar, cerca de Puebla, unas reparaciones en la carretera detienen el camión y dificultan el avance, en nuestro país siempre escogen el periodo de vacaciones para hacer el mantenimiento en las vías terrestres. ¡Viva México ca...!
Finalmente llego al puerto y me reciben el calor y mi hermana E. quien alegre acude a saludarme. Me instalo en el hotel y pasamos una tarde en casa de ella con mi hermano Ed. y su familia. Mi sobrino L. acompaña nuestra plática saltando de un lugar a otro mientras juega con un aparato electrónico de donde salen unos ruidos cada vez que aprieta las teclas. Anécdotas, recuerdos y planes nos rodean en la conversación.
Más tarde llega mi hermana M. con su hija N. y finalmente I. llega clamando por irnos a cenar pues se queja de no haber comido.
Hay un tráfico inusual en el puerto a pesar de ser las 9 de la noche, por fin llegamos al restaurante y después de tomar decisiones en la carta, ordenamos y cenamos entre risas y limonadas especiales de la casa.
Barriga llena corazón contento, dice un dicho mexicano, así es en este caso.
Nos despedimos y después en el hotel me duermo tranquilo a la espera del mar, la playa y el sol de la costa del atlántico mexicano.
Mañana será otro día.
Maravillosa forma de relatarnos las historias que, en ésta ocasión, me llevaron por los caminos de México. Por un momento pude "ver" la caseta de cobro, "el Popo" y hasta ¡las reparaciones de la carretera! Al menos me lo pude imaginar. Gracias por el viaje.
E.R. | 02-08-2005 13:38:34
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